EL IMPERIO DE LA VERGUENZA JEAN ZIEGLER PDF

En las favelas del norte de Brasil, las madres suelen hervir agua por la noche en una marmita, introduciendo en ella piedras calientes. Y pocas veces tienen el valor —como Edmond Kaiser— de alzarse contra este estado de cosas. En cuanto al hambre, se suele invocar el clima para explicarla Algunos indicios nos muestran su malestar.

Author:Moogujas Domuro
Country:El Salvador
Language:English (Spanish)
Genre:Medical
Published (Last):9 July 2010
Pages:296
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En , Benjamn Franklin fue nombrado primer embajador de la joven Repblica estadounidense en Francia. Tena 70 aos. Franklin lleg a Pars el 21 de diciembre, procedente de Nantes, tras una larga y peligrosa travesa en el Reprisal.

El gran sabio se instal en una modesta casa de Passy. Los gacetilleros empezaron muy pronto a espiar cada uno de sus movimientos. El de La Gazette escribi: Nadie le llama Monsieur Otro dijo: Afn de cuentas, Proteo slo era un hombre. Igual que Benjamn Franklin Voltaire, que a los 84 aos prcticamente no sala de su casa, se desplaz hasta la Real Academia para recibirlo solemnemente.

Coautor, junto con Thomas Jefferson, de la Declaracin de Independencia de los Estados Unidos, firmada el 4 de julio de en Filadelfia, Franklin goz enseguida en los crculos revolucionarios y en los salones literarios de Pars de un prestigio inmenso.

Qu deca aquella declaracin? Releamos su prembulo: Consideramos que las siguientes verdades son evidentes por s mismas: todos los hombres han sido creados iguales; el Creador les ha conferido derechos inalienables; los primeros de estos derechos son: el derecho a la vida, el derecho a la libertad, el derecho a la felicidad [ Para garantizar el disfrute de estos derechos, los hombres se han dotado de gobiernos cuya autoridad pasa a ser legtima por el consentimiento de los administrados Cuando un gobierno, sea cual sea su forma, se aleja de estos objetivos, el pueblo tiene derecho a cambiarlo o a abolirlo, y a establecer un nuevo gobierno que se base en estos principios, organizndolo en la forma que le parezca ms adecuada para que le procure seguridad y felicidad2.

Situado en el centro del barrio de Saint-Germain, el caf Procope era el lugar predilecto de los jvenes revolucionarios. All celebraban sus reuniones y organizaban sus fiestas. Benjamn Franklin cenaba all de vez en cuando, en compaa de la hermosa madame Brillon. Una noche, un joven abogado de 20 aos, Georges Danton, se dirigi a l muy excitado: El mundo slo es injusticia y miseria.

Dnde est la sancin? Su declaracin no tiene ningn poder judicial ni militar para obligar a que la respeten Franklin le contest: Se equivoca! Tras esta declaracin hay un poder considerable, eterno: el poder de la vergenza the power of shame. El diccionario Petit Robert dice de la vergenza: Deshonor humillante.

Los hambrientos del bairo de Pela Porco en San Salvador de Baha conocen perfectamente esta sensacin y las emociones que despierta: Prero tirar la vergonha de catar no lixo Debo superar la vergenza para rebuscar en la basura Si no consigue superar su vergenza, el hambriento muere. En la escuela, los nios brasileos a veces se desmayan de inanicin a causa de la anemia. En las obras, los obreros desfallecen por falta de comida. En las barriadas de chabolas de Asia, Africa y Amrica Latina, pdicamente llamadas hbitats insalubres por las Naciones Unidas, en las que vive el 40 por ciento de la poblacin mundial, las ratas disputan a las amas de casa la escasa comida familiar.

El sentimiento de inferioridad tortura a los que all viven. Los seres famlicos que deambulan por las calles de las megalpolis de Asia meridional y del Africa negra tambin estn asediados por la vergenza. La sensacin de deshonor impide al parado harapiento llegar a los barrios ricos, en los que podra quiz encontrar un trabajo para comer y dar de comer a su familia. La vergenza le impide exponerse a las miradas de la gente.

En las favelas del norte de Brasil, las madres suelen hervir agua por la noche en una marmita, introduciendo en ella piedras calientes. Cuando sus hijos lloran de hambre, les dicen: La comida estar enseguida Se puede medir la vergenza que siente una madre ante sus hijos martirizados por el hambre y a los que es incapaz de alimentar? Edmond Kaiser escapa cuando es un adolescente de los esbirros de la polica de Vichy y de la deportacin.

Como juez de instruccin militar en el ejrcito del general Leclerc, descubre en Alsacia, y despus en Alemania, el horror de los campos nazis. Cuando se exilia en Lausana, funda una organizacin internacional de ayuda a la infancia, Terre des Hommes.

Muere a los 82 aos, a las puertas del nuevo milenio, en un orfanato del sur de la India3. Edmond Kaiser escribi: Si abriramos la marmita del mundo, su clamor hara retroceder al cielo y la tierra. Porque ni la tierra, ni el cielo, ni ninguno de nosotros es realmente consciente de la terrorfica trascendencia de la desgracia de los nios, ni del peso de los poderes que los trituran4.

En su fuero interno, muchos occidentales, perfectamente informados de los sufrimientos de los hambrientos africanos o de los parados paquistanes, soportan difcilmente su complicidad cotidiana con el orden canbal del mundo.

Sienten vergenza, que pronto es sustituida por una sensacin de impotencia. Y pocas veces tienen el valor como Edmond Kaiser de alzarse contra este estado de cosas. Para calmar sus escrpulos, la tentacin de buscar justificaciones es muy fuerte. Los pueblos terriblemente endeudados de Africa son perezosos, se suele decir, corruptos, irresponsables, incapaces de construir una economa autnoma, deudores natos, insolventes por definicin.

En cuanto al hambre, se suele invocar el clima para explicarla Sin embargo, los seores tambin sienten vergenza. Conocen perfectamente las consecuencias de sus actos: la destruccin de las familias, el martirio para los trabajadores infrapagados, la desesperacin de los pueblos no rentables no tienen secretos para ellos. Algunos indicios nos muestran su malestar. Daniel Vasella, prncipe de Novartis, gigante suizo de la farmacia, construye actualmente en Singapur el Novartis Institute for Tropical Diseases NITD 5, que deber producir, en cantidad limitada, pastillas contra la malaria, un medicamento que se vender en los pases pobres a precio de coste.

El seor de Nestl, Peter Brabeck-Lemathe, entrega a cada uno de sus Para Emmanuel Kant, la sensacin de vergenza procede del deshonor. Expresa la rebelin ante una conducta, una situacin, unas acciones, intenciones envilecedoras, degradantes, ignominiosas, contrarias al honor de ser un hombre.

Para representar la vergenza en todas sus acepciones, Kant recurre a dos trminos prcticamente intraducibies: die Schandey die Scham.

Tengo vergenza Scham por el insulto que le hago al otro y que, por ello, es infligido a mi honor de ser un hombre Schande 7. El imperio de la vergenza tiene como horizonte el deshonor que sufre cada hombre a causa del sufrimiento de sus semejantes. En la noche del 4 de agosto de , los diputados que componan la Asamblea Nacional abolieron el sistema feudal en Francia. En cambio, ahora estamos viviendo la vuelta del mundo al sistema feudal. Los seores despticos han vuelto.

Los nuevos sistemas feudales capitalistas tienen ahora un poder que ningn emperador, ningn rey, ningn papa haba posedo antes. Las quinientas multinacionales capitalistas ms poderosas del mundo en la industria, el comercio, los servicios, la banca controlaban, en , el 52 por ciento del producto mundial bruto: es decir, ms de la mitad de todas las riquezas producidas en un ao en nuestro planeta.

S, el hambre, la miseria, el quebrantamiento de los pobres son ms temibles que nunca. Los atentados del 11 de septiembre de en Nueva York, Washington y en Pensilvania han provocado una aceleracin dramtica del proceso de vuelta al sistema feudal. Han sido la ocasin para los nuevos dspotas de apropiarse del mundo.

De apoderarse en exclusiva de los recursos necesarios para el bienestar de la humanidad. De destruir la democracia. Las ltimas barreras de la civilizacin estn a punto de caer. El derecho internacional se encuentra en estado agnico. La Organizacin de las Naciones Unidas y su secretario general son maltratados y difamados. La barbarie cosmcrata avanza a pasos agigantados.

De esta nueva realidad ha nacido este libro. La sensacin de vergenza es uno de los elementos constitutivos de la moral. Es indisociable de la conciencia de la identidad, a su vez constitutiva del ser humano. Si estoy herido, si tengo hambre, si en mi carne y en mi espritu sufro la humillacin de la miseria, siento dolor. Como espectador del sufrimiento infligido a otro ser humano, experimento en mi conciencia un poco de su dolor, que despierta mi compasin, suscita un impulso de solicitud, me abruma tambin de vergenza.

Y me veo empujado a la accin. S, por intuicin, por el ejercicio de la razn, por mi exigencia moral, que todos los hombres tienen derecho al trabajo, a la alimentacin, a la salud, al conocimiento, a la libertad y a la felicidad. Si la conciencia de la identidad habita en todo ser humano, y tambin en los cosmcratas, cmo es posible que stos tengan una accin tan devastadora?

Cmo se explica que combatan con tanto cinismo, ferocidad y astucia las aspiraciones elementales a la felicidad? Estn atrapados en una contradiccin fundamental: ser un hombre, slo un hombre, o enriquecerse, dominar los mercados, ejercer plenos poderes, convertirse en los amos. En nombre de la guerra econmica, que declaran de forma permanente a sus posibles competidores, decretan el estado de emergencia.

Implantan un rgimen de excepcin, que se escapa de la moral comn, y suspenden, a veces quiz incluso contra sus deseos, los derechos humanos fundamentales sin embargo avalados por todas las naciones de la tierra , las reglas morales sin embargo afirmadas en democracia , los sentimientos ordinarios que ya slo practican en familia o entre amigos.

Si manifiesto compasin, si expreso mi solidaridad con los dems, mi competidor se aprovechar instantneamente de mi debilidad. Me destruir. Por consiguiente, contra mi voluntad, para mi mayor vergenza reprimida , me veo obligado, en cada instante del da y de la noche, independientemente del precio humano que deba pagar, a buscar el mximo beneficio y a practicar la acumulacin, a garantizarme la plusvala ms elevada en el lapso de tiempo ms corto y al precio de coste ms bajo posible.

La supuesta guerra econmica permanente exige sacrificios, como cualquier guerra. Sin embargo, sta parece bien programada para no tener nunca final.

Muchas teoras e ideologas de pacotilla oscurecen la conciencia de los hombres y mujeres de buena voluntad en Occidente. De esta forma, muchos de ellos consideran que el actual orden canbal del mundo es inmutable.

Esta creencia impide que transformen en acciones de solidaridad y de rebelda la vergenza sumergida en el fondo de ellos mismos. Lo primero es destruir estas teoras. La misin histrica de los revolucionarios, tal y como la describen los Enrags en , consiste en combatir a favor de la justicia social planetaria.

Deben despertar las cleras contenidas, estimular la capacidad de resistencia democrtica colectiva. El mundo debe volver a estar erguido, con la cabeza alta y los pies en la tierra.

Hay que triturar la mano invisible del mercado. La economa no es un fenmeno natural. Slo es un instrumento que conviene colocar al servicio de un objetivo nico: la bsqueda del bienestar comn. Macerado en su penosa sensacin de inferioridad, en su indignidad, al descubrir que ni el hambre ni la deuda son inevitables, el hombre avergonzado del tercer mundo tambin puede tomar conciencia y alzarse.

HEMIJSKI REAKTORI PDF

El imperio de la vergüenza

En , Benjamn Franklin fue nombrado primer embajador de la joven Repblica estadounidense en Francia. Tena 70 aos. Franklin lleg a Pars el 21 de diciembre, procedente de Nantes, tras una larga y peligrosa travesa en el Reprisal. El gran sabio se instal en una modesta casa de Passy. Los gacetilleros empezaron muy pronto a espiar cada uno de sus movimientos. El de La Gazette escribi: Nadie le llama Monsieur

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JEAN ZIEGLER

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